¿Quién Soy?
Una tatuadora Malagueña intentando vivir de lo que más le gusta.
A mis 10 años de edad descubrí el mundo del tatuaje. No sabía en qué consistía, ya que en mi círculo más cercano nadie los llevaba. Solo conocía el mundo de la pintura y siempre tuve claro que quería dedicarme a ello. En aquel entonces (principios de los 2000) estrenaron un programa de televisión llamado »LA Ink», cuya protagonista era
Kat Von D (una de las tatuadoras más reconocidas en aquel momento). Esta fue mi referente y en la persona que me quería convertir en un futuro. Descubrir este increíble mundo de poder plasmar lo que más me gustaba y poder plasmarlo en la piel de una persona y que fuera para siempre me parecía la cosa más alucinante que había visto.
Un mundo nuevo se abrió ante mis ojos. De momento la cosa se quedó ahí, ya que aun era demasiado joven y todavía iba al colegio. Sin embargo siempre estaba dibujando y pintando, hasta que mis padres me apuntaron a clases de pintura a óleo y empecé a sacar mis primeros cuadros. Se podría decir que es cuando me enseñaron los conceptos básicos.
Pero la cosa no se queda solo ahí. A mis 16 años de edad les pedí a mis padres que por mi cumpleaños me regalaran un kit de tatuaje para poder empezar a tatuar y practicar, ya que la idea de convertirme en tatuadora nunca se me había ido de la cabeza, cosa que por lo menos mi madre intentaba quitarme de la cabeza (PD; No lo consiguió). Sin embargo mi padre siempre me apoyó y me animaba a que lo hiciera.
No empecé como las generaciones de ahora, antes era mucho más difícil conseguir materiales de tatuaje, así que con las pocas cosas que venían en ese Kit empecé a tatuar en piel de cerdo, fruta y en piel sintética que era como intentar tatuar la suela de un zapato, lo cual no se parece en nada a una piel real. Rápidamente quise empezar a tatuar de verdad pero claro, sabía que siendo los primeros iban a salir mal, y no quería arriesgarme con nadie, así que sin pensármelo dos veces me auto tatué a mi misma. La PEOR decisión que pude tener, aun que me vino bien como modo de coger experiencia y saber lo que se sentía. Lógicamente salieron mal y es más, uno de ellos se me infectó. Lo cual quiero que os sirva como ejemplo de que por favor si estáis empezando no os lancéis a la piscina demasiado pronto y mucho menos sin supervisión de un profesional con experiencia.
Conforme fuí mejorando muy poco a poco empecé a tatuar a gente, al principio gratis y luego cobrando el mínimo para cubrir algunos gastos de materiales. La verdad a pesar de que buscaba información y video tutoriales en Youtube no era nada fácil (tampoco había mucha información, todo era muy secreto). Iba a la deriva en el inmenso mar del tatuaje, y sabía que no iba por el mejor camino para llegar a buen puerto, así que decidí dejarlo en pausa hasta que terminara mis estudios y pudiera sacarme la titulación de tatuadora para hacer bien las cosas.
Finalmente acabé con el título superior de cerámica artística que es un título equivalente a un grado universitario. Gracias a que hice esto pude apuntarme para sacarme la titulación de tatuadora ya que en aquel momento me pedían que tuviera un mínimo de estudios, ya sea el bachillerato de arte o algún grado superior relacionado con el arte o la estética.
(Esta información cambia mucho dependiendo de en qué parte de España estés. Yo soy de Málaga y es lo que pedían en aquel momento, posiblemente a día de hoy haya cambiado. Para saber esto mejor consulta con la UNTAP y con la Junta o Ayuntamiento de tu ciudad).
A día de hoy me considero muy afortunada
Gracias a que mis padres siempre me han apoyado en aquello que quería hacer me pagaron el curso de tatuadora y una vez lo terminé fui rápidamente a darme de alta de autónoma y a buscar trabajo en un estudio de tatuajes, no quería seguir en mi casa ya que de esa manera sabía que no iba a llegar muy lejos.
Fui puerta por puerta por todos los estudios de Málaga, a pesar de que ya existían las redes sociales no tenían el auge que tienen a día de hoy, a la gente no le importaba tanto el número de seguidores que tuvieras sino si tenías talento o no y claramente si tenías ya clientela, yo como acababa de empezar no tenía nada más que una carpeta con algunos tatuajes que hice y sobre todo diseños míos. Me llevé muchos ‘No’ pero no desistí, hasta que tuve suerte y acabé en uno de los mejores estudios que había en Málaga y me cogieron como aprendiz.
Fue muy duro ya que era aprender todo desde 0 prácticamente o por lo menos desde el nivel 1. Iba con la ventaja de que ya venía con una buena base de dibujo que mucha gente no tiene. Sin embargo apenas me dejaban tatuar y acabé trabajando mi primer año como recepcionista. Poco a poco e insistiendo mucho empezaron a dejarme hacer tatuajes pequeños y sencillos, solo podía hacer eso, así que fue tal que así que gracias a eso puedo hacer las líneas que hago a día de hoy. Pero claro, cuando te tiras un año así, y al otro también… Ya quieres algo más… Muy poco a poco me empezaron a dejar hacer tatuajes un poco más grandes, con algo de sombra, relleno, color… Pero no salía de ahí. Sabía que si quería mejorar como tatuadora tenía que practicar y puesto que no tenía otra alternativa empecé a regalar piezas grandes de distintos estilos. Esto no estaba visto con muy buenos ojos… así que luego les cobraba el mínimo por gastos de material, dinero que se llevaba el 50% el estudio de cada tatuaje que hacía, yo lo veía normal ya que me cedían un espacio de trabajo y los materiales básicos, pero claro… Me resultaba frustrante, ya no solo la cuestión económica que ya de por si no me daba ni para llegar bien a finales de mes ni ahorrar, sino el no poder tratar con los clientes y hacerme una cartera propia. ¿Cómo iba a darme a conocer sino? ¿Haciendo nombres toda mi vida?
Así me tiré unos 4 años, en un callejón sin salida que más que abrirme puertas y experiencia para mejorar como artista me estancaba cada vez más.
Fue tal mi frustración que entré en una inseguridad y una ansiedad que jamás había tenido, siempre había creído en que tengo potencial y que algún día podré llegar lejos, y después de tantos golpes abrí los ojos y vi que este no era mi camino. Aun así siempre estaré muy agradecida con la oportunidad que me dieron y la experiencia que recibí, pero no podía seguir así mucho más en esa situación.
Fue a partir de Noviembre de 2024 que decidí abandonar el estudio en el que estaba y partir por mi cuenta. A día de hoy me siento muy orgullosa de todo lo que he conseguido y a pesar de que me falta todavía mucho camino por recorrer sé que algún día llegaré lejos, esto es una carrera a largo plazo, y espero que con vuestro apoyo podamos lograr formar una gran familia y que contéis conmigo para realizar esas obras de arte que tenéis en mente y queréis plasmar en vuestra piel.